Entrega a domicilio: el costo real de despachar el producto equivocado

¿Cuánto cuesta despachar un pedido equivocado?

Respuesta corta: mucho más que el reenvío. Un pedido errado cuesta el flete de ida que ya pagaste, la recogida, el reenvío, el producto que muchas veces no vuelve en condiciones de venderse, el tiempo de soporte y —con frecuencia— el cliente. Tres fletes y dos inventarios descuadrados por una sola venta.

Cuando una operación mide sus errores de despacho, casi siempre los cuenta como «pedidos devueltos». Es la punta del iceberg: el costo real se reparte en renglones que están en presupuestos distintos y que nadie suma.

Desde VelocityGo, que es un WMS especializado en e-commerce para LATAM, es una de las primeras cuentas que hacemos con una operación nueva. Y suele ser la que más sorprende.

¿Qué pasa cuando ocurre uno de estos errores de despacho?

Sigamos un caso simple. Sale la talla M donde iba la L.

  1. El cliente escribe. Alguien de soporte atiende, verifica, se disculpa y abre el caso.
  2. Se paga la recogida. El flete de ida ya estaba pagado; este es el segundo.
  3. Se despacha el correcto. Tercer flete.
  4. La M vuelve, quince días después. Si es ropa de temporada, ya salió de campaña.
  5. El inventario queda mal en dos referencias: la que se fue de más y la que se creyó tener.
  6. El cliente decide. Algunos vuelven. Muchos no, y a veces lo cuentan en una reseña.

Ninguno de esos seis pasos aparece en una factura que diga «errores de despacho». Por eso el problema puede crecer años sin que nadie lo vea.

¿Cómo poner el número?

Es una multiplicación de cinco minutos y conviene hacerla con los datos propios:

La cuenta completa
Cómo poner el número

Cinco renglones, con tus propios datos

01
Fletes adicionales
Costo de recogida más costo de reenvío, por cada caso
02
Producto perdido
Porcentaje de unidades que no vuelven vendibles × su costo
03
Tiempo de soporte
Minutos por caso × costo hora del equipo
04
Reproceso en bodega
Recibir, inspeccionar y reubicar la unidad devuelta
05
Cliente perdido
Valor de vida del cliente × probabilidad de que no vuelva

El quinto renglón es el más grande y el más incómodo, porque obliga a aceptar que un error de diez mil pesos puede costar el margen de un año de ese cliente.

¿Qué tasa de errores de despacho es normal?

Depende del método, no del esfuerzo del equipo. Una operación que verifica a ojo —un segundo operario que revisa antes de empacar— trabaja con lo que una persona puede sostener: bien a las nueve de la mañana, peor a las seis de la tarde del día más ocupado del año.

Una operación con verificación por código de barras en cada paso no depende de eso. El sistema no deja avanzar cuando el producto escaneado no corresponde: ahí, en el pasillo, con la unidad en la mano. Los clientes que operan así reportan hasta 99,9 % menos errores de despacho y 80 % menos reclamaciones.

¿Dónde se originan los errores de despacho?

No todos nacen en el picking, y por eso revisar solo esa etapa deja la mitad del problema adentro:

  • En el recibo. Si se recibe contra la factura del proveedor y no contra lo que llegó, el inventario arranca mal.
  • En la ubicación. Dos referencias parecidas en posiciones contiguas, sin marcar bien.
  • En el picking. El clásico: SKU similar, empaque parecido, prisa.
  • En el packing. Dos pedidos abiertos al tiempo en la misma mesa.
  • En la guía. El rótulo correcto pegado en la caja equivocada, que es el error más difícil de detectar porque el contenido sí era el bueno.

¿Qué cambia con un WMS especializado?

Tres cosas concretas contra los errores de despacho, y ninguna depende de que alguien esté atento:

  • Verificación obligatoria por escaneo en recibo, ubicación, picking y packing.
  • Guías y rótulos generados por orden, sin digitación, para que el rótulo no pueda desemparejarse del paquete.
  • Trazabilidad punta a punta: cuando algo sale mal, la línea de tiempo dice en qué paso y con qué evidencia, así se corrige la causa y no solo el caso.

Volviendo a la talla M

Aquel pedido no salió mal por descuido de nadie. Salió mal porque el sistema permitió que saliera: nada ni nadie comparó lo que había en la mano con lo que decía la orden en el momento en que todavía se podía corregir.

Esa comparación cuesta un segundo por unidad. El error cuesta tres fletes y, a veces, un cliente.


¿Sabes cuántos pedidos salen mal al mes en tu operación? Responde el diagnóstico de 1 minuto o agenda un demo y ponemos el número sobre la mesa.

artículos relacionados